lunes, 28 de abril de 2014

RISOTTO DE CHAMPIÑONES Y ESPÁRRAGOS O ARROZ CREMOSO


Es un plato sencillo, fácil y muy sabroso, que nos da la opción de cambiar los arroces tradicionales, secos o caldosos, siendo este meloso y muy, muy cremoso. Además de su facilidad, hay que destacar también el precio, que hoy en día lo tenemos muy en cuenta a la hora de cocinar.


Para 4 personas glotonas, necesitamos:

400 g de arroz redondo
1.250 ml de caldo de pollo
300 g de champiñones cortados a cuarto y limpios de tierra
1 manojo de espárragos verdes, cortados en trozos de 2 dedos de largo y eliminando las partes fibrosas
100 ml de nata líquida
1 cebolla cortada a daditos pequeños
1 pimiento cortado a daditos
1 tomate cortado a daditos
1 copa de vino blanco
Sal y pimienta al gusto
3 cucharadas de aceite de oliva virgen

El caldo lo preparamos según el enlace que viene asociado al mismo en las proporciones.

Una vez cortadas las verduras, en un perol con el aceite y a fuego medio, vamos a rehogar las verduritas, con un poco de sal, primero la cebolla, luego a los dos minutos, los pimientos y pasados otros dos el tomate.


Ahora añadimos los espárragos y los champiñones y los tenemos rehogando al menos 3 ó 4 minutos más.


Ponemos el arroz y lo doramos uno o dos minutos y finalmente añadimos el vino blanco. Un minutos más tarde empezamos a añadir el caldo, a cacillos, de dos en dos, removiendo sin parar  y según nos vaya pidiendo el arroz. Todo ello a fuego medio.


Cuando llevemos unos 16 minutos, añadimos el resto de caldo y la nata. Rectificamos de sal y pimienta y cocemos un minutos más. Nos quedará el arroz entero y lo dejaremos reposar por 4 ó 5 minutos.



Pasado el reposo, lo servimos, con espumadera, por si queda algo de caldo, que lo dudo y a comer. Es una arroz cremoso y por tanto para que su textura en boca sea agradable, ha de ser dejando el grano entero y al dente. Delicioso, de verdad que si, a los niños les encanta.


lunes, 21 de abril de 2014

PANQUEMAO

Este fin de semana, mi suegro, valenciano hasta la médula y de lágrima fácil, lloró un par de veces a causa de este plato, tan típico en su tierra y tan delicioso, que preparamos para el cumpleaños de su hija  y para la merienda de Pascua que celebramos ayer en casa.  Y es que la verdad, el plato lo merece.





Al lío. Necesitamos:

500 g de harina, 1/3 fuerza y 2/3 repostería.
3 huevos
1 clara de huevo para pintar
Azúcar glass para decorar la costra
2/3 vaso de yogur de aceite de oliva suave
130 g de azúcar
50 g de levadura fresca
1 cáscara de naranja
1 taponcito de agua de azahar.
80 ml de leche templada



Empezamos mezclando los huevos con el azúcar hasta que esta se incorpore. Hemos de batir con varilla, al menos, un par de minutos. Mientras, meteremos la leche en el microondas unos 15 s. lo justo para que temple, y ponemos luego la cáscara de naranja dentro y tapamos con film, para que infusione.


Añadimos el aceite de oliva y el agua de azahar y seguimos batiendo. Ahora añadimos la harina, poco a poco, tamizándola por un colador fino y mezclando la masa, primero con varilla y luego a mano. Obtendremos una masa seca y dura.

Disolveremos la levadura en la leche, previamente retirada la cáscara de naranja, e iremos añadiendo poco a poco. Si vemos que nos queda la masa muy pegajosa, ponemos un poquito más de harina, unos 50 g no más. Dejamos en un recipiente con un poco de harina en el fondo y un trapo por encima en el horno a 40-50 ºC, hasta que doble de volumen. Amasamos un poco para desgasificar y hacemos una bola, que meteremos en el molde o bandeja de horno con un poquito de harina en el fondo o papel vegetal, hasta que doble de tamaño.

Sacamos del horno y este, lo ponemos a 170ºC con ventilador por arriba y por abajo. Pintamos el pan con clara de huevo batida en abundancia.


Espolvoreamos con azúcar glass, de forma generosa, tened en cuenta que ha de formarse una costra. Metemos en el horno, una vez alcanzada la temperatura  y en 25 minutos está listo. Cuando pase de 15 minutos, quitamos el ventilador del horno.


Os queda una delicia, suave y fantástica que no podréis dejar de comer mientras que quede en la mesa. Un abrazo a mi suegro y señora.


miércoles, 16 de abril de 2014

POTAJE DE ALUBIAS CON VERDURAS


En cuaresma, Semana Santa, etc., es típico cocinar platos sin carne, por aquello del pecado. Así que creamos o no, hay que aprovechar este tipo de recetas que nos acercan a nuestra cultura y que generalmente suelen ser deliciosos y sanísimos.

Hoy os vamos a presentar un plato que llevará, alubias blancas, verduras y un caldo con conseguiremos de unas carcasas de pollo, para así evitar el uso de los concentrados de carne, cuyo aporte proteínico vienen de concentrados de lombriz, a ver si así os quito la manía de usarlos, y de camino no peco mintiendo, ya que es verdad. El sabor lo consiguen con el glutamato, pero el % de proteína se obtiene del machacado y centrifugado de lombrices procedentes de lombricultura, ricas y sanas, ya que es el contenido protéico más barato que hay en el mercado, se llame Avecrem o sea una marca blanca.



Bueno, después de esta charla moralizante, nosotros vamos a lo nuestro:

Caldo de pollo obtenido de cocer 3 carcasas de pollo en dos litros de agua durante ½ hora con una mata de perejil y un puerro
350 gr. de alubias blancas en remojo durante 12 horas
3 zanahorias peladas y en rodajas
1/2 pimiento rojo en daditos
5 ó 6 vainas de judías verdes cortadas según apetezca
2 puerros en rodajas
3 hojas de apio en rodajas
3 patatas en gajos
5 dientes de ajo
Un trozo de col en juliana
1 cucharadas de pimentón dulce
Sal y pimienta molida
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
2 hojas de laurel

Sencillo, sencillo, de hacer. Lo primero es de vísperas poner en remojo las alubias en agua fría.


 Pelamos y cortamos todos los ingredientes tal y como hemos señalado con anterioridad. Para el caldo vamos a hacer lo explicado espumando hasta que el hervor es limpio y no suelta espuma.

Pondremos el caldo en frío o templado y meteremos las alubias dentro. Pondremos el agua a fuego medio y dejaremos romper a hervir. Iremos espumando para eliminas los gases de las alubias y despotasiarlas, lo cual le viene muy bien a los trasplantados de riñón. Cortaremos el hervor con un chorrito de agua fría, dos o tres veces, para evitar que pierdan la piel, dicen.


Cuando dejen de soltar espuma, añadimos el resto de los ingredientes, exceptuando la sal, que lo haremos al final. Dejaremos cocer a fuego lento durante unos 80-90 minutos, con su tapita en una olla al uso, no en Express ni en rápida. Para arrancar, cubriremos de agua, un par de dos por encima de los ingredientes. Si es necesario se irá añadiendo a lo largo de la cocción. Al finalizar, rectificamos de sal y listo.

¡OJO¡, no meter cucharas ni cucharones, mover moviendo la olla por las asas. Solo hace falta paciencia y cariño. Con eso basta.


lunes, 7 de abril de 2014

CARDOS CON ALMEJAS


Es un plato muy típico y tradicional, pero por desgracia los cardos cada vez se ven menos por los mercados en fresco, y claro en embotado hace perder bastante al producto.

A mi personalmente, me parece una plato delicioso y sencillísimo de hacer, y aquí os voy a dar mi receta personalizada. Por desgracia no encontré almejas y hubo que hacerlos con chirlas, pero estaban estupendas.


Para 4 personas, necesitamos:

5 hojas de cardo, que limpiaremos de hebras como si fuera una hoja de apio y cortándolo en trozos grandes. Los meteremos a remojo con agua fría.
½ Kg. de almejas o chirlas, según encontremos
3 dientes de ajo en láminas
1 cebolla cortada en daditos pequeños
1 hoja de laurel
1 copa de manzanilla
2 cucharadas rasas de harina
3 patatas cortadas a gajos y rompiéndolos al final
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 guindilla pequeña
Sal y pimienta molida al gusto
1 litro de caldo de pescado, con unas cabezas y unas espinas que tengamos congeladas, un puerro y un poco de perejil, con 20 minutos de cocción sacamos un caldo perfecto para este plato.



Bien, antes que nada, tendremos un par de horas las almejas o las chirlas en agua con un poco de sal, para lavarlas y eliminar la arena que traigan.

En una cazuela, con el aceite de oliva y el laurel, a fuego medio, pero caliente, comenzamos a rehogar los ajos y la guindilla.


Cuando empiecen a dar olor, pondremos las cebollas con un poco de sal. Iremos removiendo hasta que queden transparentes. Retiraremos la guindilla.


Pondremos los cardos y las patatas a gajo y rehogaremos un par de minutos. Añadiremos la harina, doraremos un minuto y añadiremos el vino. Removeremos  y pondremos el caldo, suficiente para que cubra. Salpimentaremos y dejaremos cocer unos 20 minutos a fuego medio. Si los cardos son muy grandes, tendremos que cocerlos previamente unos 30 minutos y aprovecharemos el caldo para el plato.


Ahora pondremos las almejas o las chirlas, según tengamos, y taparemos 3 minutos, más o menos. Se abrirán y listo a comer.


Como ya he dicho si vemos que el cardo es muy grande, habrá que cocerlos un poco antes, pero personalmente los prefiero al dente que lamiosos.


Con una copa de vino blanco, a su temperatura, es un plato impresionante.


miércoles, 2 de abril de 2014

ROSCOS DE SEMANA SANTA


Esta receta la obtuve hurgando en la web, pero lamentablemente la hice hace aproximadamente un año y no sabría decir cual es la fuente real. Si alguien la identifica como propia, por favor, que me lo haga saber para poder referenciarla en la receta.

Es uno de esos sabores y olores, que llevas pegado en tu cerebro desde tu más tierna infancia. Semana Santa, San Fernando, mis padres y yo de la mano viendo cualquier procesión, por la tarde, con el sol ya caído y un señor de blanco con un canasto inmaculado lleno de rosquillas, con ese intenso olor a clavo y a ralladura de limón. No puedo olvidarlo y esta receta es un homenaje a esas tardes de marzo-abril, que tanto disfruté con mis padres.


Necesitamos:

300 gr. de harina  de repostería
2 huevos
2 clavos de olor machacados en el mortero
Ralladura de un limón
150 gr. de azúcar
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de anís en grano, machacado con el clavo en el mortero
1 cucharada de miel
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra


Sencillo hasta decir basta. En un mortero, vamos a majar los clavos y el anís con un poco de azúcar para que no resbale. En un bol mezclaremos todos los ingredientes, hasta obtener una masa consistente que dejaremos reposar, al menos ½ hora.


Iremos tomando porciones e iremos preparando unas tiras como churros de una cuarta de largo, más o menos y un grosor de un lápiz, aproximadamente. Las tomaremos de dos en dos y las trenzaremos como viene en la foto.


Pegaremos los extremos y pondremos en una placa de horno con papel de horno.



Encenderemos el horno a 180ºC y una vez alcanzada esta temperatura, meteremos nuestras rosquillas. Las tendremos unos 15 minutos, hasta que doren y tomen esa textura crujiente tan deliciosa. Cuando están calientes aún no son crujientes del todo, esto se consigue cuando se enfrían, como cuando hacemos galletas. Una delicia de receta.