lunes, 22 de mayo de 2017

TORTILLITAS DE QUISQUILLAS


En mi tierra, Cádiz, lo típico son las tortillitas de camarones. Con el camarón fresco, y sin cocer. Aquí en Camas, y en Sevilla en general, esto está complicado. Hace unos días dando un paseo, por Coria del Río, por donde el Guadalquivir pasa ancho y potente y la salinidad es alta, muy alta para estar a 80 km de la costa, compré unas quisquillas por la calle, de los barcos camaroneros que aún practican la pescar artesanal en esta santa tierra, y decidí hacer unas tortillitas, como si estuviera en mi pueblo, San Fernando.

Tener cerca Coria, es como una válvula de descarga, porque cada vez que tengo la neurona en mal estado, cojo el coche, me voy allí  y me doy un largo paseo por el río, y siempre, siempre, regreso mejor a casa.


2 cucharadas colmadas de harina de garbanzo. (También pueden ser 3:1)
2 cucharadas colmadas de harina de fuerza
1 cucharada rasa de sal
Pimienta recién molida y un poco de azafrán, o colorante
175 ml de agua fría, aproximadamente
1 cebolleta larga, picada pequeñita
Perejil picadito a discreción
125 g de quisquillas, frescas a ser posible

Mezclamos las harinas con la sal y añadimos el agua. Nos ha de quedar una masa muy ligera, como una bechamel muy clara. Lo meteremos en el frigorífico una media hora.

Sacaremos pasado este tiempo y añadiremos la pimienta, el azafrán, las quisquillas la cebolleta y el perejil. Mezclaremos y veremos que la masa habrá engordado un poco, al reposar. Añadimos un poquito de agua, a cucharadas para no pasarnos y el bol lo colocaremos en otro mayor lleno de agua con hielo, para mantener un contraste potente de temperatura con el aceite. Esto hará que queden más crujientes.


En una sartén de superficie amplia y con aceite de oliva virgen abundante y calentito, pero a fuego medio/fuerte, vamos a ir añadiendo cucharones de servir platos, llenos de nuestra masa. Han de quedar libres las unas de las otras y hemos de estar pendientes de que no se nos pasen. Volteamos a los 2 ó 3 minutos y hacemos por el otro lado. Sacamos y escurrimos en papel absorbente. Ojo, escurrir bien, aceitosas son infumables y comer calentitas. Han de quedar, crujientes y doradas. Ni blandorras, ni quemadas.


Así que una vez más la magia aparece por mi casa. Besos a todas, a todos, besos a……, en fin, muchos besos siempre. A disfrutar




lunes, 15 de mayo de 2017

TRENZA DULCE RELLENA DE CHOCOLATE Y NUECES


El otro día, en televisión, en uno de estos canales temáticos coñazo de cocina, estaban haciendo una trenza de arándanos y demás frutos secos, con una masa de estas complicadas y complejas, que te echan “patrás”. Así que mi cabezota llena de canas, empezó a pensar y llegué a la solución ideal. ¿Cuál es la masa perfecta de bizcocho? Pues sin duda alguna la masa de pan abizcochado mejor es la del Panquemao. Receta venida a Sevilla, concretamente a Coria, Isla mayor, etc,  traída por los arroceros y venida desde Valencia. Una delicia con esencias de naranja y una textura impresionante.

Por cierto, receta que está en este blog.


25 g de levadura fresca y prensada
40 ml de leche templada, unos 40ºC, donde infusionaremos una cáscara de naranja por unos 10 minutos.
2 dedos de un vaso de yogur con aceite de oliva
250 g de harina tamizada, repartida, 2/3 de repostería y 1/3 de fuerza
½ taponcito de agua de azahar
1 huevo y una yema para la masa y una clara batida para glasear la masa
Azúcar glass 75 g.
Azúcar glass para espolvorear por encima de la yema de huevo
75 g de chocolate de cobertura en trocitos
75 g de nueces peladas


Una vez infusionada la cáscara de naranja con la leche, escurrimos esta y disolvemos en ella la levadura. Reservamos. En un bol, mezclamos el huevo, con el azúcar, el aceite y el agua de azahar. Vertemos la leche con la levadura y mezclamos bien.

Vamos añadiendo la harina poco a poco e integrándola en la masa. Nos quedará un pastiche pegajoso. En la mesa de trabajo, espolvoreamos harina y colocamos la masa encima. Amasamos con cariño y dulzura. Cuando seamos capaces de hacer que se despegue de las manos, la colocamos en el bol tapada a fermentar en el horno a 40ºC.

  

Al cabo de 1 ½ hora, más o menos, habrá doblado de volumen. Sacamos la masa y en la mesa de trabajo añadimos el chocolate y las nueces. Mezclamos y dividimos en tres. Hacemos tres churros con de un dedo gordo de grosor y trenzamos como si fuera una larga cabellera, como la mía por ejemplo. Aunque llevo más de 30 años con el pelo largo, tuve que llamar a Carmencita, para que me explicara como se hacía una trenza. Lamentable. Esto lo hacemos en una placa de horno, sobre un papel vegetal.


Dejamos fermentar nuevamente. La trenza la hacemos dejando espacio entre hilo e hilo, ya que al fermentar crecerá. Una vez levantada por segunda vez, ponemos el horno a 170ºC. Naparemos con la clara batida y luego espolvorearemos con el azúcar glass. Meteremos en el horno, por arriba y por abajo 10 minutos. 


Pondremos ahora el horno con ventilador unos 7 minutos más y,.. la magia llega nuevamente a mi cocina. Una deliciosa trenza rellena de chocolate y nueces. Merienda impresionante. Así que nada, Besos a todas, besos a todos, Besos a……, en fin, siempre muchos besos y disfrutad, que esta vida es preciosa y muy, muy corta. No perdáis el tiempo con pamplinas. Sed Felices. 




viernes, 12 de mayo de 2017

VENTRESCA DE ATÚN A LA PLANCHA CON SÉSAMO Y SALSA DE CEBOLLA AGRIDULCE


Cuando empecé a preparar el plato, pensaba en hacer unas ventrescas a la plancha y punto, con sus patatitas y poco más. Pero, cuando le quité la piel, vi la textura de esa carne, el color, el olor, pensé que se merecía algo más bonito, y partiendo de lo tradicional, algo diferente. Así que nada, salió esta cosa deliciosa.



Para cuatro comensales necesitamos:

1 Kg de ventresca de atún
1 Kg de cebolla en juliana
4 dientes de ajo en láminas
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sésamo a discreción
½ guindilla
Sal y pimienta negra molida al gusto
2 cucharadas de azúcar moreno
1 copa de cava, o vino blanco espumoso que tengáis 
1 copa de Manzanilla de Sanlúcar
2 copas de agua
1 cucharada de orégano
1 clavo de olor
½ semilla se anís estrellado
2 cucharaditas de salsa de soja
2 cucharaditas de salsa de pescado (salsa Thai que encuentras en cualquier super de comida oriental)
1 hoja de laurel

Parece mucho, pero es sencillo y delicioso a la vez. Empezamos por la salsa de cebolla. Ponemos el aceite de oliva a calentar a fuego suave, y cuando esté en su punto, añadimos el laurel, la guindilla y la cebolla con su poquito de sal y pimienta. Vamos rehogando con paciencia, con mucha paciencia y moviendo de vez en cuando. Si queréis podéis tapar la sartén. Cuando empieza a tomar color la cebolla, como a los 20 minutos, echamos el azúcar y el orégano, junto con el anís estrellado  y el clavo.


Dejamos salteando unos 5 minutos más y ahora ponemos el cava y el vino blanco y al cabo de un minuto, el agua y el orégano. Dejamos reducir y cuando esté la salsa lista, con la cebollita dorada y tierna y la salsa ligera y con un color levemente pardo, rociamos con  la salsa de soja, la de pescado y apagamos. Rectificamos de sal y pimienta


Colocamos la plancha al fuego, medio/fuerte. Salpimentamos el atún y echamos por encima el sésamo, apretando con la palma de la mano. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra sobre el atún y  colocamos de este lado en la plancha. Dejamos dorar un par de minutos. Volteamos y dejamos otro par de minutos más y,.., la magia vuelve a surgir.

En el plato colocamos una cama de salsa de cebolla y sobre esta, dejamos reposar el atún, un par de minutos antes de comer. Una delicia. Así que, Besos a todas, a todos, Besos a……, en fin, muchos besos siempre. Disfrutad.




domingo, 7 de mayo de 2017

ALUBIAS, O JUDÍAS CON CONEJO


Pues hace un par de meses me compre esta deliciosa olla de barro para hacer  legumbres a fuego lento no, sino, muy lento. Es una verdadera maravilla. Los platos salen impresionantes, la textura de la legumbre es mantequilla y la de las carnes es tierna y deliciosa. No hay nada como el cariño y la paciencia para conseguir un buen plato.


Bien, pues he aquí el plato con el que estrené esta joya de mi cocina, unas alubias con conejo. Algo sencillo, riquísimo y diferente a los platos tradicionales de legumbres que solemos comer.


Para unos 6 comensales, necesitamos:

400 g de alubias en remojo desde al menos 12 horas, pero si son 24, pues mejor.
½ conejo, cortado a trozos
Para cocer las alubias, 5 dientes de ajo, 1 cebolla cortada a dados, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y una hoja de laurel
Para el conejo, 5 dientes de ajo pelados y cortados en láminas
1 cebolla cortada en daditos pequeños, brunoise
1 pimiento verde igual que la cebolla
½ pimiento rojo igual que la cebolla
Un par de tomates maduros pelados y cortados en dados
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta molida al gusto
1 hoja de laurel y un poco de romero fresco
1 ó  2  copas de Brandy de Jerez
1 cucharadita de pimentón.

Empezamos poniendo las alubias en la olla con agua, como unos dos dedos por encima de estas. Pondremos a fuego suave y dejaremos que rompa a hervir. Dicen que es bueno cortarles el hervor un par de veces, así que porqué no. Se lo cortamos con sendos chorritos de agua y listo. Dejaremos hervir finalmente y espumaremos, como ½ hora. Añadiremos el aceite, el laurel, los ajos y la cebolla y dejaremos cocer como 90 minutos, más o menos. Si vamos viendo que necesita un poco más de agua, añadimos más. Y el guiso a fuego lento.


Mientras tanto, en una sartén, pondremos aceite de oliva virgen extra y dejaremos que se caliente a fuego suave. Cuando esto ocurra, saltearemos el conejo, previamente salpimentado. Una vez dorado, lo apartaremos y añadiremos a la sartén los dientes de ajo. Cuando empiecen a dar olor, pondremos la cebolla con un poco de sal. Pasados un par de minutos, añadimos los pimientos, con otro poquito de sal y cuando todo esté pochado, los tomates. El hígado del conejo, lo majaremos con un diente de ajo crudo y luego le añadiremos un poco de brandy para recogerlo y lo añadiremos al guiso con el resto de los ingredientes.


Dejaremos reducir todo, añadiendo finalmente el conejo, el romero y el laurel. Salpimentamos todo y rociamos con una copa de Brandy de Jerez. Al cabo de un par de minutos, cubrimos con agua y dejamos reducir. El conejo en una ½ hora estará listo.

Una vez las alubias tiernas, vertemos el guiso de conejo sobre ellas y dejamos cocer todo jutno, como unos 15 minutos. Rectificamos de sal y pimienta y dejamos reposar un par de horas antes de servir y… nuevamente la magia llegó a mi cocina. Solo me queda decir que, Besos a todas, a todos, besos a….., en fin besos, muchos besos. Que lo disfrutéis.



lunes, 1 de mayo de 2017

COSTRINI DE FOCACCIA CON QUESO VIEJO Y MIEL


Es una manera perfecta de aprovechar los restos que se nos ponen algo duros de una focaccia. En realidad, casi siempre se asocian los costrinis a platos salados, pero me apeteció hacer un postre, con miel y un buen queso viejo.




Cortamos la focaccia en rebanadas como de 1 ½ cm.
Queso viejo
Miel, pero no se supermercado. Id a la sierra más cercana que seguro en las ventas, o en la carretera, encontráis a un paisano vendiendo miel de verdad.
Aceite de oliva virgen extra.

Ponemos nuestro horno a 150ºC, con ventilador y desde frío, colocamos nuestras rebanadas de focaccia en la rejilla. A los 15 minutos aproximadamente, abrimos y confirmamos si se ha secado. Buscamos que tenga la superficie recia y crujiente y el interior blando. Para ello es ideal comprobar con un  cuchillo o clavar el dedo. Si hombre, cuando nos ponemos a cocinar, siempre, siempre nos habremos lavado bien las manos y las uñas pata tenerlas completamente limpias.



Recordad, no es necesario que esté dorado, ni tostado, sino solo crujiente por la superficie. Rociamos con un hilillo de aceite de oliva virgen extra. Colocamos el queso viejo cortado en trozos gruesos y regamos por encima con la mejor miel que encontremos.

Os aseguro que es un postre delicioso, o una merienda, o…..incluso un entrante. Así que nada, La magia volvió a surgir y deciros que, Besos a todas, a todos, Besos a……, en fin, siempre, siempre, muchos besos.



jueves, 27 de abril de 2017

CROQUETAS DE BACALAO, BUÑUELOS DE BACALAO, DELICIAS DE BACALAO Y PATATA…., EN FIN, QUE MÁS DA


Ayer estaba viendo un programa de cocina y estaban preparando un cocido lebaniego, con sus bolas de relleno fritas y todo. En ese momento, me pregunté si dándole un giro y tirando para el estilo Portugués, podríamos hacer unas delicias, o croquetas, o…., que tuvieran lo mejor de las dos ideas.

Hoy me he puesto manos a la obra y han salido estas delicias bestiales. Más cremosas y delicadas en su relleno, no sé si pueden salir  (de muestra un botón) y en cuanto al sabor, mejor ni os digo y así os pico para que las hagáis.



Para las croquetas, como para 8 comensales:

- 250 g de bacalao desmigado. Lo vamos a enjuagar en agua fría y vamos a deshebrarlo en tiras con manos. Lo metemos en agua fría y le cambiamos el agua cada 2 horas. A las cuatro horas lo ponemos a escurrir y lo cortamos a cuchillo con desprecio un poco más.
- 3 patatas que pelaremos y coceremos al vapor con una hoja de laurel. El quiera que las cueza enteras o como le resulte más cómodo
- La miga de un bollo de pan
- 300 ml de leche para empapar el pan
- Sal, pimienta molida y nuez moscada al gusto.
- 2 Huevos
- 1 cebolleta y dos dientes de ajos cortados muy pequeñitos.
- Cilantro abundante y picadito.
- Harina de freír
- Aceite de oliva virgen para freír las delicias, o croquetas, o buñuelos,…., abundante.

Para la salsa:

- Una cebolla cortada en brunoise, en dadiiiitos.
-2 hojas de acelgas cortadas en juliana muy fina
- 500 g de tomate triturado
- azúcar para la acidez, sal, pimienta y orégano al gusto
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra


Vamos a empezar por la salsa. Ponemos el aceite en la sartén a fuego suave y cuando esté caliente, ponemos las cebollas con un poquito de sal. Cuando empiecen a cambiar de color, añadimos las acelgas y después de saltearlas un par de minutos, el tomate. Rectificamos con azúcar para eliminar acidez y añadimos sal, pimienta y orégano al gusto. Dejamos reducir. No me gustan las salsas de tomate como si fueran tomate frito, se concentra en exceso el sabor. Las prefiero más ligeritas, así que cada uno la tenga reduciendo el tiempo que estime oportuno. Yo, cuando empiezan a aparecer los volcancillos a borbotear, lo apago.

Ahora empezamos con las croquetas. Cocemos las papas y las machacamos con el tenedor en caliente. Lo hago así, porque me gusta encontrarme de vez en cuando un grumillo de patata, y da un contraste muy rico de texturas.

Por otra parte ponemos el pan desmigado con la leche y vamos incorporando la misma en el pan con un tenedor, hasta que se nos forme como una papilla. Le va a dar una untuosidad a las croquetas espectacular. Añadimos dos huevos, un poco de sal, pimienta y nuez moscada. Removeremos y finalmente los ajos, la cebolleta y el cilantro. Dejamos reposar hasta que las papas estén templadas o frías.


Uniremos nuestras masas y añadiremos el bacalao. Probaremos y rectificaremos de sal y pimienta y dejaremos reposar, al menos una hora. Con dos cucharas haremos unas bolas y las pasaremos con cariño por la harina de freír.


En una sartén honda, cargadita de aceite de oliva virgen y calentito a fuego medio y sin humear, vamos a ir friendo nuestras croquetas. Cuando las tengamos un minuto en la sartén, las voltearemos a fin de que no se nos abran por el lado que no está en el aceite. Cuando estén doraditas, sacamos y escurrimos en papel de cocina.


Solo nos queda acompañarlas en un plato con la salsa y un poco de ensalada. La magia aparece casi siempre, y nos resulta una verdadera delicia. Así que, Besos a todas, a todos, Besos a……, en fin, siempre, siempre, muchos Besos, o el que prefiera, como decía mi queridísimo Rosendo Mercado, “Salud y Buenos Alimentos”



domingo, 23 de abril de 2017

FOCACCIA DE ROMERO Y TOMATES SECOS


La Focaccia es una manera perfecta de tener un pan a la hora de almorzar  o cenar que incluso nos puede servir como entrante. Son esponjosas y si las sabes aderezar por arriba, son una auténtica delicia. Más adelante os enseñaré a hacer unos costrini con la Focaccia que nos sobra, para dulce o para salado, da igual.




200 ml de agua tibia
400 g. de harina de fuerza
25 g. de levadura prensada de pan
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra y sal al gusto. De sal como 1 cucharada, como referencia
Una cebollita cortada en juliana
Un tarrito de tomates secos en aceite. Los cortaremos en trozos grandes una vez escurridos.
Un poco de queso tipo Emmental rallado
Romero al gusto

Fácil, muy fácil. Mezclamos la harina, una vez tamizada, con la levadura y la frotamos con las manos para integrarla. Pondremos  sal, pimienta, aceite y mezclamos. Ahora iremos incorporando el agua, poco a poco. Tibia significa, tibia. Por debajo de 40ºC. Así nos aseguramos de activar la levadura y no de matarlas a las pobres mías.

Iremos amasando, hasta obtener una pasta pegajosa, que colocaremos en la encimera con un poco de harina, para poder seguir con ella. Una vez, trabajada esta, la metemos en un bol tapada y la dejamos doblar de volumen. En el horno a 40ºC, es perfecto, porque funciona como un fermentador.

Sacamos del bol la masa y la ponemos en una hoja de papel vegetal de horno sobre la placa de horno. La estiraremos con las manos, hasta obtener una plancha de un dedo de grosor. Tapamos y dejamos fermentar nuevamente.


Degasificamos la masa colocando los dedos encima de la misma y apretando suavemente., Quedarán las marcas. Rociaremos con un poco de aceite de oliva virgen extra y espolvorearemos con romero. Pondremos los tomates secos y la cebolla y meteremos en el horno, precalentado a 180ºC, unos 20-25 minutos, por arriba y por abajo. Rociaremos la superficie de la focaccia con un pulverizador con  agua,  y el horno también.




Cuando pase este tiempo y este dorada la masa, pondremos sobre las partes libres de la superficie de la misma, el queso rallado y meteremos en el horno un minuto más. Sacamos, dejamos atemperar y la magia surgió nuevamente, como de la nada. Delicia asegurada. Así que nada, disfrutadla en cualquier momento, y como de costumbre, besos a todas, a todos, besos a….., en fin, muchos y grandes besos, siempre, siempre.



jueves, 20 de abril de 2017

SNACKS CRUJIENTES DE SÉSAMO Y SEMILLAS DE HINOJO


Vaya nombre tonto que le he puesto a esta receta, de verdad, pero bueno, puesto queda. Realmente son unas barritas de pan crujiente con mucho aceite de oliva y semillas de sésamo e hinojo. Podemos tomarlos como aperitivo con una cervecita, para comer Humus, en fin, para lo que se os ocurra.

Parecido a estos se hacen en Valencia y le llaman Rosquilletas, o algo similar. Que me perdonen los valencianos si no es muy correcta la grafía, no hay sarcasmo ni nada parecido, mi mujer y la mitad de su familia es de Gandía, así que mi mayor respeto por aquella tierra.



Necesitaremos:

200 g. de harina de fuerza
50 ml de aceite de oliva virgen extra
70 ml de agua tibia
20 g. de levadura fresca de panadero
2 cucharaditas de sal
2 cucharaditas se semillas de sésamo blanco y un poco más para la superficie de los snacks
1 cucharadita de semillas de hinojo

Precalentamos desde el principio nuestro horno a 50ºC para usarlo de cámara de fermentación. Ahora empezamos a mezclar en un bol todos los ingredientes menos los líquidos y las semillas. Integramos la levadura frotándola con la harina y las manos. Una vez hecho esto, añadimos el aceite y luego, poco a poco, el agua tibia. Como a 30ºC, a la temperatura a la que le daríamos un biberón a nuestro bebé. Cuidado, que podemos cargarnos las pobres levaduras. Conseguiremos una masa plástica pero firme.

Ahora añadiremos las semillas y pondremos la masa en la encimera con un poco de harina sobre esta, y amasaremos hasta integrar las semillas en la masa. Pasaremos al bol, taparemos, meteremos en el horno y dejaremos fermentar hasta doblar su tamaño.



Sacamos del horno y ponemos este a 160ºC, por arriba y por abajo. Mientras iremos fabricando nuestros snacks. Haremos churritos de un dedo de grosos y unos 10 o 15 cm de largo y luego los aplastaremos con los dedos y los colocaremos en la placa de horno con papel de hornear. Taparemos 15 minutos.



Una vez alcanzada la temperatura del horno, colocaremos con los dedos unas semillas más de sésamo,  rociaremos nuestros snacks con un pulverizador de agua y los meteremos en el horno. Los pulverizaremos como 3 veces durante la cocción. Esto favorecerá que nos queden crujientes. A los 25 minutos  colocaremos el horno a 180ºC y con ventilador durante 5 minutos más, para que nos queden dorados y deliciosos.



Sacaremos, y pondremos en una rejilla. Una vez más la magia volvió a ocurrir. Una verdadera delicia. Mi familia disfrutó de lo lindo con ellos. Así que solo me queda deciros lo de siempre: Besos a todas, a todos, a……., en fin, besos, siempre muchos besos.



lunes, 17 de abril de 2017

BOQUERONES EN VINAGRE


Bueno, aquí estamos con otra de esas recetas que hay tantas como, abuelas, madres y bares. Principal problema, el maldito Anisakis. NO se pueden comer sin congelar previamente. Que si, que el boquerón pierde mucho al congelarse, y tal y tal. Bien vamos a intentar aprender a hacer las cosas bien para evitar la infección y para evitar la pérdida de calidad en el producto por el congelado.



½ Kg de boquerones. Cuanto más gordos y enteros, mejor.
4 dientes de ajo muy picaditos
Perejil picado
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Agua y vinagre, en proporción 1:4,  o sea,  un 20% de agua y un 80€ de vinagre.

Lo más importante de este plato es la delicadeza y el rigor en la manipulación. Cogemos nuestros boquerones, los sacamos de la bolsa donde los traíamos y los colocamos ordenados y con delicadeza en una bolsa limpia o en un recipiente y tapados con film transparente. Muy importante, evitar el que quede aire en el cierre para que no se nos quemen con el frío los boquerones. Congelar entre 24-48 horas.

Pasado este tiempo los colocamos en el frigorífico, para que se descongelen lentamente. De esta manera evitaremos que se rompan fibras de los músculos y pierdan textura. Una vez descongelados lentamente, eliminamos las cabezas, los evisceramos y con el dedo, separamos la carne de la espina central.

Los vamos a enjuagar en agua, hasta eliminar los restos de sangre y quitaremos las tripillas que nos puedan haber quedado a limpiarlos. Secamos con papel de cocina y colocamos en un recipiente, ordenaditos y con cariño. Salaremos al gusto y cubriremos con la mezcla de agua y vinagre blanco. Hay a quien les gusta dejarlos 6 horas, aunque yo prefiero dejarlos 3 ó 4 a lo sumo. Me gusta más esa textura de la carne.



Pasado este tiempo, los escurrimos y enjuagamos suavemente en agua, si lo vemos necesario. Secamos nuevamente con papel de cocina y los extendemos en un recipiente definitivo. Ponemos capas de boquerones y alternando ajo y perejil. Cubrimos con un buen aceite de oliva y dejamos reposar un par de horas, al menos, si tu paciencia te lo permite.



Ya solo queda, una buena manzanilla de Sanlúcar o una cervecita, buena compañía, o soledad, si eso preferimos. Un pan crujiente y ligero y poco más. Así que nada. Besos a todas, a todos, a…., en fin, muchos besos, siempre.



viernes, 14 de abril de 2017

ENSALADA DE HINOJO


Presento pocas ensaladas, porque suelo prepararlas para las cenas y las fotos con luz artificial al 100 x 100 no terminan de gustarme. Prefiero aprovechar la luz del día y completarla o corregirla con las luces de estudio. Pero esta receta de ensalada, sea por su sencillez o por la calidad del hinojo al natural, es deliciosa, me encanta y la hice de día.

En España no es muy corriente usar el bulbo del hinojo en fresco. Tiene un toque anisado delicioso y da un frescor espectacular en las ensaladas y además es muy digestivo y los “sabios” dicen que ayuda a regular los niveles de colesterol.




Vamos a usar para cuatro comensales:

½ bulbo de hinojo cortado en juliana
Cuatro puños de hojas de espinaca, literalmente, uno por plato
1 tomate hermoso y entero
Queso fresco, un par de días cortado en trozos grandes, con un poco de sal, para deshidratarlo un poco. Si es verano, o primavera, en la nevera, jijiiiji. Cantidad a gusto del consumidor
Albahaca a discreción, cortada con desprecio
Un puñado de aceitunas negras de Aragón
1 cucharada de sésamo, tostado en la sartén, con una gotita de aceite de oliva virgen extra a fuego medio, hasta que empieza a soltar ese delicioso aroma.
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Dos partes de aceite de oliva virgen extra por cada parte de vinagre. ¡Ah!, primero la sal, luego el vinagre para que se disuelva la sal y al final el aceite.

Tan fácil, como pelar el hinojo y cortarlo. En juagar las verduras, secarlas y cortarlas, vamos, el tomate y las espinacas. Desmenuzar el queso con las manos.

Juntamos todo en un bol, y aderezamos con la vinagreta, vamos, con la sal la pimienta negra, el vinagre y la sal. Vertemos por encima el sésamo tostado y tenemos una ensalada estupenda y muy rápida.

Espero la disfrutéis. Besos a todas, a todos, a…….., en fin, besos, muchos besos.



martes, 11 de abril de 2017

BERENJENA RELLENA


La cocina griega es muy parecida a la nuestra en el fondo y en la superficie. Utilizan Aceite de oliva, verduras, las mismas especias, legumbres, etc. Este plato está basado en una receta de berenjenas rellenas al horno, de origen griego, pero podría ser perfectamente de nuestra tierra, como podréis ver a continuación.




4 berenjenas medianas
½ pimiento rojo cortado en juliana
3 pimientos verdes cortados en juliana
1 cebolla cortada en trozos grandes
1 ½ Kg. de tomates maduros, pelados y cortados groseramente. Antes de cortarlos, los estrujaremos y eliminaremos exceso de agua.
Albahaca fresca a demanda, cuanta más mejor
150 g. de queso fresco. Lo tendremos un par de días cortado a trozos grandes, con un poco de sal, escurriéndolo en un colador. Pasado este tiempo, los desmenuzaremos con las manos.
Pan rallado
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta molida al gusto
1 hoja de laurel
Un puñado de aceitunas negras de Aragón
  
Comenzamos metiendo las berenjenas al horno enteras con un poco de sal y pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima, durante 60 ó 70 minutos.  Pasado este tiempo, estarán tiernas por dentro.


Mientras en una sartén colocaremos 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Pondremos el laurel y las cebollas. Salpimentaremos y dejaremos dorar un par de minutos. Añadiremos los tomates y dejaremos reducir, habiendo salpimentado. En otra sartén saltearemos ligeramente los pimientos con pimienta y sal y los añadiremos al tomate, una vez quede la salsa terminada. No queremos un tomate frito, sino una salsa ligera y jugosa de tomate. Añadiremos albahaca y dejaremos reposar tapado hasta usarla.


Abriremos las berenjenas por el centro sin llegar a los extremos. Salpimentaremos el interior. Separaremos ligeramente la carne de la piel, sin sacarla e introduciremos la salsa dentro, quedando mezclada con la carne de la berenjena. Pondremos al horno con un poco de pan rallado por encima, hasta que este empiece a dorar.



Sacaremos del horno, y colocaremos por encima de la berenjena, un poco del queso desmenuzado, albahaca en juliana y unas aceitunas negras de Aragón. En la base del plato podemos poner un poco de la salsa de tomate.

La magia volvió a resultar, se creó un plato delicioso. Besos a todas a todos, a….., besos.