domingo, 23 de abril de 2017

FOCACCIA DE ROMERO Y TOMATES SECOS


La Focaccia es una manera perfecta de tener un pan a la hora de almorzar  o cenar que incluso nos puede servir como entrante. Son esponjosas y si las sabes aderezar por arriba, son una auténtica delicia. Más adelante os enseñaré a hacer unos costrini con la Focaccia que nos sobra, para dulce o para salado, da igual.




200 ml de agua tibia
400 g. de harina de fuerza
25 g. de levadura prensada de pan
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra y sal al gusto. De sal como 1 cucharada, como referencia
Una cebollita cortada en juliana
Un tarrito de tomates secos en aceite. Los cortaremos en trozos grandes una vez escurridos.
Un poco de queso tipo Emmental rallado
Romero al gusto

Fácil, muy fácil. Mezclamos la harina, una vez tamizada, con la levadura y la frotamos con las manos para integrarla. Pondremos  sal, pimienta, aceite y mezclamos. Ahora iremos incorporando el agua, poco a poco. Tibia significa, tibia. Por debajo de 40ºC. Así nos aseguramos de activar la levadura y no de matarlas a las pobres mías.

Iremos amasando, hasta obtener una pasta pegajosa, que colocaremos en la encimera con un poco de harina, para poder seguir con ella. Una vez, trabajada esta, la metemos en un bol tapada y la dejamos doblar de volumen. En el horno a 40ºC, es perfecto, porque funciona como un fermentador.

Sacamos del bol la masa y la ponemos en una hoja de papel vegetal de horno sobre la placa de horno. La estiraremos con las manos, hasta obtener una plancha de un dedo de grosor. Tapamos y dejamos fermentar nuevamente.


Degasificamos la masa colocando los dedos encima de la misma y apretando suavemente., Quedarán las marcas. Rociaremos con un poco de aceite de oliva virgen extra y espolvorearemos con romero. Pondremos los tomates secos y la cebolla y meteremos en el horno, precalentado a 180ºC, unos 20-25 minutos, por arriba y por abajo. Rociaremos la superficie de la focaccia con un pulverizador con  agua,  y el horno también.




Cuando pase este tiempo y este dorada la masa, pondremos sobre las partes libres de la superficie de la misma, el queso rallado y meteremos en el horno un minuto más. Sacamos, dejamos atemperar y la magia surgió nuevamente, como de la nada. Delicia asegurada. Así que nada, disfrutadla en cualquier momento, y como de costumbre, besos a todas, a todos, besos a….., en fin, muchos y grandes besos, siempre, siempre.



jueves, 20 de abril de 2017

SNACKS CRUJIENTES DE SÉSAMO Y SEMILLAS DE HINOJO


Vaya nombre tonto que le he puesto a esta receta, de verdad, pero bueno, puesto queda. Realmente son unas barritas de pan crujiente con mucho aceite de oliva y semillas de sésamo e hinojo. Podemos tomarlos como aperitivo con una cervecita, para comer Humus, en fin, para lo que se os ocurra.

Parecido a estos se hacen en Valencia y le llaman Rosquilletas, o algo similar. Que me perdonen los valencianos si no es muy correcta la grafía, no hay sarcasmo ni nada parecido, mi mujer y la mitad de su familia es de Gandía, así que mi mayor respeto por aquella tierra.



Necesitaremos:

200 g. de harina de fuerza
50 ml de aceite de oliva virgen extra
70 ml de agua tibia
20 g. de levadura fresca de panadero
2 cucharaditas de sal
2 cucharaditas se semillas de sésamo blanco y un poco más para la superficie de los snacks
1 cucharadita de semillas de hinojo

Precalentamos desde el principio nuestro horno a 50ºC para usarlo de cámara de fermentación. Ahora empezamos a mezclar en un bol todos los ingredientes menos los líquidos y las semillas. Integramos la levadura frotándola con la harina y las manos. Una vez hecho esto, añadimos el aceite y luego, poco a poco, el agua tibia. Como a 30ºC, a la temperatura a la que le daríamos un biberón a nuestro bebé. Cuidado, que podemos cargarnos las pobres levaduras. Conseguiremos una masa plástica pero firme.

Ahora añadiremos las semillas y pondremos la masa en la encimera con un poco de harina sobre esta, y amasaremos hasta integrar las semillas en la masa. Pasaremos al bol, taparemos, meteremos en el horno y dejaremos fermentar hasta doblar su tamaño.



Sacamos del horno y ponemos este a 160ºC, por arriba y por abajo. Mientras iremos fabricando nuestros snacks. Haremos churritos de un dedo de grosos y unos 10 o 15 cm de largo y luego los aplastaremos con los dedos y los colocaremos en la placa de horno con papel de hornear. Taparemos 15 minutos.



Una vez alcanzada la temperatura del horno, colocaremos con los dedos unas semillas más de sésamo,  rociaremos nuestros snacks con un pulverizador de agua y los meteremos en el horno. Los pulverizaremos como 3 veces durante la cocción. Esto favorecerá que nos queden crujientes. A los 25 minutos  colocaremos el horno a 180ºC y con ventilador durante 5 minutos más, para que nos queden dorados y deliciosos.



Sacaremos, y pondremos en una rejilla. Una vez más la magia volvió a ocurrir. Una verdadera delicia. Mi familia disfrutó de lo lindo con ellos. Así que solo me queda deciros lo de siempre: Besos a todas, a todos, a……., en fin, besos, siempre muchos besos.



lunes, 17 de abril de 2017

BOQUERONES EN VINAGRE


Bueno, aquí estamos con otra de esas recetas que hay tantas como, abuelas, madres y bares. Principal problema, el maldito Anisakis. NO se pueden comer sin congelar previamente. Que si, que el boquerón pierde mucho al congelarse, y tal y tal. Bien vamos a intentar aprender a hacer las cosas bien para evitar la infección y para evitar la pérdida de calidad en el producto por el congelado.



½ Kg de boquerones. Cuanto más gordos y enteros, mejor.
4 dientes de ajo muy picaditos
Perejil picado
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Agua y vinagre, en proporción 1:4,  o sea,  un 20% de agua y un 80€ de vinagre.

Lo más importante de este plato es la delicadeza y el rigor en la manipulación. Cogemos nuestros boquerones, los sacamos de la bolsa donde los traíamos y los colocamos ordenados y con delicadeza en una bolsa limpia o en un recipiente y tapados con film transparente. Muy importante, evitar el que quede aire en el cierre para que no se nos quemen con el frío los boquerones. Congelar entre 24-48 horas.

Pasado este tiempo los colocamos en el frigorífico, para que se descongelen lentamente. De esta manera evitaremos que se rompan fibras de los músculos y pierdan textura. Una vez descongelados lentamente, eliminamos las cabezas, los evisceramos y con el dedo, separamos la carne de la espina central.

Los vamos a enjuagar en agua, hasta eliminar los restos de sangre y quitaremos las tripillas que nos puedan haber quedado a limpiarlos. Secamos con papel de cocina y colocamos en un recipiente, ordenaditos y con cariño. Salaremos al gusto y cubriremos con la mezcla de agua y vinagre blanco. Hay a quien les gusta dejarlos 6 horas, aunque yo prefiero dejarlos 3 ó 4 a lo sumo. Me gusta más esa textura de la carne.



Pasado este tiempo, los escurrimos y enjuagamos suavemente en agua, si lo vemos necesario. Secamos nuevamente con papel de cocina y los extendemos en un recipiente definitivo. Ponemos capas de boquerones y alternando ajo y perejil. Cubrimos con un buen aceite de oliva y dejamos reposar un par de horas, al menos, si tu paciencia te lo permite.



Ya solo queda, una buena manzanilla de Sanlúcar o una cervecita, buena compañía, o soledad, si eso preferimos. Un pan crujiente y ligero y poco más. Así que nada. Besos a todas, a todos, a…., en fin, muchos besos, siempre.



viernes, 14 de abril de 2017

ENSALADA DE HINOJO


Presento pocas ensaladas, porque suelo prepararlas para las cenas y las fotos con luz artificial al 100 x 100 no terminan de gustarme. Prefiero aprovechar la luz del día y completarla o corregirla con las luces de estudio. Pero esta receta de ensalada, sea por su sencillez o por la calidad del hinojo al natural, es deliciosa, me encanta y la hice de día.

En España no es muy corriente usar el bulbo del hinojo en fresco. Tiene un toque anisado delicioso y da un frescor espectacular en las ensaladas y además es muy digestivo y los “sabios” dicen que ayuda a regular los niveles de colesterol.




Vamos a usar para cuatro comensales:

½ bulbo de hinojo cortado en juliana
Cuatro puños de hojas de espinaca, literalmente, uno por plato
1 tomate hermoso y entero
Queso fresco, un par de días cortado en trozos grandes, con un poco de sal, para deshidratarlo un poco. Si es verano, o primavera, en la nevera, jijiiiji. Cantidad a gusto del consumidor
Albahaca a discreción, cortada con desprecio
Un puñado de aceitunas negras de Aragón
1 cucharada de sésamo, tostado en la sartén, con una gotita de aceite de oliva virgen extra a fuego medio, hasta que empieza a soltar ese delicioso aroma.
Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Dos partes de aceite de oliva virgen extra por cada parte de vinagre. ¡Ah!, primero la sal, luego el vinagre para que se disuelva la sal y al final el aceite.

Tan fácil, como pelar el hinojo y cortarlo. En juagar las verduras, secarlas y cortarlas, vamos, el tomate y las espinacas. Desmenuzar el queso con las manos.

Juntamos todo en un bol, y aderezamos con la vinagreta, vamos, con la sal la pimienta negra, el vinagre y la sal. Vertemos por encima el sésamo tostado y tenemos una ensalada estupenda y muy rápida.

Espero la disfrutéis. Besos a todas, a todos, a…….., en fin, besos, muchos besos.



martes, 11 de abril de 2017

BERENJENA RELLENA


La cocina griega es muy parecida a la nuestra en el fondo y en la superficie. Utilizan Aceite de oliva, verduras, las mismas especias, legumbres, etc. Este plato está basado en una receta de berenjenas rellenas al horno, de origen griego, pero podría ser perfectamente de nuestra tierra, como podréis ver a continuación.




4 berenjenas medianas
½ pimiento rojo cortado en juliana
3 pimientos verdes cortados en juliana
1 cebolla cortada en trozos grandes
1 ½ Kg. de tomates maduros, pelados y cortados groseramente. Antes de cortarlos, los estrujaremos y eliminaremos exceso de agua.
Albahaca fresca a demanda, cuanta más mejor
150 g. de queso fresco. Lo tendremos un par de días cortado a trozos grandes, con un poco de sal, escurriéndolo en un colador. Pasado este tiempo, los desmenuzaremos con las manos.
Pan rallado
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta molida al gusto
1 hoja de laurel
Un puñado de aceitunas negras de Aragón
  
Comenzamos metiendo las berenjenas al horno enteras con un poco de sal y pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima, durante 60 ó 70 minutos.  Pasado este tiempo, estarán tiernas por dentro.


Mientras en una sartén colocaremos 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Pondremos el laurel y las cebollas. Salpimentaremos y dejaremos dorar un par de minutos. Añadiremos los tomates y dejaremos reducir, habiendo salpimentado. En otra sartén saltearemos ligeramente los pimientos con pimienta y sal y los añadiremos al tomate, una vez quede la salsa terminada. No queremos un tomate frito, sino una salsa ligera y jugosa de tomate. Añadiremos albahaca y dejaremos reposar tapado hasta usarla.


Abriremos las berenjenas por el centro sin llegar a los extremos. Salpimentaremos el interior. Separaremos ligeramente la carne de la piel, sin sacarla e introduciremos la salsa dentro, quedando mezclada con la carne de la berenjena. Pondremos al horno con un poco de pan rallado por encima, hasta que este empiece a dorar.



Sacaremos del horno, y colocaremos por encima de la berenjena, un poco del queso desmenuzado, albahaca en juliana y unas aceitunas negras de Aragón. En la base del plato podemos poner un poco de la salsa de tomate.

La magia volvió a resultar, se creó un plato delicioso. Besos a todas a todos, a….., besos. 


jueves, 6 de abril de 2017

MERLUZA AL HORNO


Es un plato tan rico como sencillo, que admite distintas variantes. Podemos gratinar el pescado finalmente con mayonesa en el horno, rociar con una ajada con pimentón, mantequilla y limón, una salsa verde de ajo y cilantro. En fin, con mínimos detalles se puede dar un acabado diferente a este delicioso plato. 

Además es un plato ideal para los críos, o mejor dicho, para los padres que le tienen pánico a las espinas en el pescado de los críos.



Necesitamos una merluza de 1,5 Kg. Deslomada
Zumo de limón,
2 copas de manzanilla de Sanlúcar
4 copas, el doble de cantidad que de vino,  de agua
4 patatas gordas peladas y cortadas en rodajas de ½ cm cada una
2 cebollas en juliana
2 tomates maduros cortados en rodajas finitas
Pimienta y sal al gusto
Aceite de oliva virgen extra
2 hojas de laurel
Perejil picado

Muy bien, empezamos encendiendo el horno a 180ºC. Mientras, en una rustidera, ponemos aceite de oliva suficiente para que cubra el fondo y sobre este las patatas y las hojas de laurel. Salpimentaremos.


Sobre esta capa vamos a colocar la cebolla, que también salpimentaremos y sobre ellas los tomates. Rociaremos por encima con 4 copas de agua y 1 de vino blanco, y un poco de aceite de oliva. Meteremos en el horno y dejaremos unos 40 a 50 minutos, en función del tipo de patata.


Una vez la patata tierna, pondremos la merluza, rociaremos con limón, manzanilla y un hilillo de aceite de oliva virgen extra, salpimentaremos y añadiremos el perejil. Meteremos en el horno 12 minutos y listo, la magia volvió a funcionar. Besos a todas a todos, a……, besos. Sed felices, para eso estamos aquí, para serlo y para repartir felicidad.



lunes, 3 de abril de 2017

PATÉ DE AVE CON CHAMIPÑONES AL PEDRO XIMENEZ

Bueno, pues nada, retomamos el mundo Paté. Personalmente, me encantan los patés, hasta el de la Piara, salvando las distancias. Me gusta comerlos y me gusta hacerlos. Disfruto pensándolos, desarrollándolos y comiéndolos y sobre todo, viendo a los demás comerlos. Nunca he consultado una receta de paté, siempre me los he currado en mi cabeza y ha funcionado.

Este paté en concreto no es una sustitución de los clásicos patés al Oporto, que son dulces a rabiar y solo saben a pasas. He intentado equilibrar el sabor del paté de base, con el vino y con el aroma de las especias. Si queréis, solo tenéis que probar y ya me contaréis.




Para unos 600 g de paté necesitamos:

200 g de higaditos de pollo
200 g de carne de cerdo picada
150 g de manteca de cerdo, de la mejor calidad posible
100 g de champiñón, preferentemente Portobello, son más aromáticos, tienen un sabor a tierra más intenso
1 cebolleta fresca, picadita
1 huevo
100 ml de nata líquida. Me gusta usar la de repostería, porque lleva más grasa. Nadie dijo que el paté sea un plato para comer todos los días a todas horas. Si no tiene grasa abundante no tiene textura.
100 ml de Pedro Ximénez
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta al gusto
2 cucharaditas de cominos
Romero al gusto
2 cucharaditas de orégano
1 cucharadita de tomillo
2 hojas de laurel

Venga, empezamos. Limpiamos los higaditos de grasas y excesos. Los cortamos en tres o cuatro trozos cada unidad. Usamos también el corazón. Cortamos la cebolleta y los champiñones. Y ponemos el perol con la manteca y el aceite al fuego, a potencia media.

Una vez esté caliente y derretida la manteca, echamos la cebolleta con sal y  laurel,  para que sude. Cuando esta empiece a cambiar de color añadimos el hígado y la carne. Salpimentamos y dejamos rehogar un rato. Posteriormente introducimos los champiñones y dejamos que se cocinen unos 5 ó 6 minutos todo junto.

Ahora es el momento de las especias y del vino. Dejamos que reduzca un par de minutos y echamos la nata. Un par de minutos más y apagamos. Sin fuego ya, introducimos el huevo y mezclamos. Pasamos por la batidora y colocamos en un molde de aluminio y al Baño María,  tapado con un papel de aluminio, en el horno a 180ºC unos 30 minutos.


Sacamos del horno y pasamos nuevamente la masa, o ya el paté, por la batidora. Rectificamos de especias, sal y pimienta, si lo viéramos necesario, pero recordad que los patés incrementan el sabor al enfriar y alcanzar temperatura ambiente.

Ya solo me queda deciros, que lo untéis en un buen pan, suave y crujiente y os lo toméis con la gente que más queráis con una buena botella de vino tinto. La vida os lo agradecerá. Os dará, lo más importante que hay en ella, un rato de felicidad. Besos a todas, a todos, a ….., besos.



viernes, 31 de marzo de 2017

PAN DE MOLDE


Pues nada, seguimos con el rollito de las masas y lo panes. La verdad es que me encanta hacer pan y en casa disfrutan un montón, así que yo sigo con mi historia.




400 g de harina de fuerza
2 cucharadas de Aceite de oliva virgen extra
40 g de mantequilla
1 cucharada de sal
2 cucharadas de azúcar
200 ml, aproximadamente, depende de las harinas, de líquido templado, mitad agua y mitad leche
20 g de levadura prensada

Para empezar, ponemos nuestro horno a 40ºC, a modo de fermentador. Comenzamos con la mezcla de los ingredientes. En un bol colocamos la harina, con la levadura y  frotamos esta con las manos y la vamos mezclando con la harina e integrándola en esta.


Ahora colocaremos en la harina, la sal, el azúcar, el aceite y la mantequilla blandita. Mezclamos con una cuchara o con las manos y añadimos el líquido, a la temperatura del cuerpo, como si le fuéramos a dar un biberón a uno de nuestros cachorros cuando eran bebés. Si lo ponemos muy caliente nos cargamos las levaduras y a 35-40ºC estas se ponen a tope, como en una noche de sábado con dos copas.

Una vez tenemos integrados todos lo ingredientes, ponemos un poco de harina en la mesa, tabla, etc., y empezamos a amasar, al menos por 6 ó 7 minutos. Metemos en el horno con un trapo por encima y dejamos fermentar hasta doblar el volumen. Como unos 45-50 minutos. Sacamos nuestra masa y quitamos el aire, apretándola. La metemos en un molde con las paredes engrasadas con mantequilla y con harina espolvoreada. Tapamos nuevamente y metemos otra vez en el horno.


Al duplicar el volumen, como ½ hora esta vez, ponemos el horno a 180-200ºC, por arriba y por abajo sin ventilador. Pulverizamos con agua por encima del pan y además en el interior del horno y lo metemos una vez alcanzada la temperatura. Unos 20-25 minutos de cocción. Desmoldamos y ponemos en una rejilla a enfriar, para que no se acumule humedad en el pan y nos lo fastidie.

Es perfecto para tenerlo cortado y en el congelador para el desayuno, o para comerlo con mantequilla y miel, para merendar como hicieron mis cachorros. Les encantó. Besos a todas, a todos, a...., besos.



lunes, 27 de marzo de 2017

CURRY VERDE DE POLLO AL ESTILO THAI


Llevaba tiempo intentando entrar en la cocina Tailandesa, pero siempre me daba pereza ponerme a buscar ingredientes y demás. Por fin decidí ir a un Supermercado Oriental en Sevilla y me di cuenta del tiempo que he perdido, porque todo lo tenían allí y yo sin saberlo. Me abastecí de lo elemental, salsa de pescado, lima Kafir, Curry verde…., y me puse a disfrutar de este tipo de cocina tan original, aromática, picante y sabrosa.

Es impresionante, pero picante. Aunque ellos, usen aceites vegetales neutros para sus guisos, yo por ahí, no paso, continúo con mi aceite de oliva virgen extra, lo siento, por lo demás muy cercano a su cocina.


Para 4, necesitamos

1Kg. De pollo, yo usé muslos cortados en dos
1 cucharada de curry verde. Pica de por sí mucho, aunque si queréis ser estrictos son 2 cucharadas
2 calabacines cortados en gajos grandes
Albahaca en trozos grandes, generosos, como 8 ó 10 hojas grandes
Lima Kafir, como 6 hojas cortadas en juliana, sin el nervio, es aromática, deliciosa.
3 cucharadas de aceite de oliva viren extra
3 cucharadas de azúcar
Leche de coco 1 ½ latas
3 cucharadas de salsa de pescado
Un trozo de pimiento rojo y cebolla fresca cortadas en juliana.


Pues nada. Ponemos en un Wok o en un perol, al aceite de oliva virgen extra con el pollo, salpimentado,  a fuego medio, para marcarlo simplemente. Yo usé mi maravilloso Wok, de hierro forjado, enamoradito me tiene. Una vez cambie de color, lo apartamos y reservamos. En ese aceite, ponemos la pasta de curry y al cabo de un par de minutos ½ lata de leche de coco. Cuando está ligado ambos ingredientes, añadimos el pollo y la lima Kafir. Salteamos y añadimos otra ½ lata de leche de coco, la salsa de pescado, el azúcar y cubrimos el pollo con agua o caldo de pollo, como queramos.



Dejamos cocer unos 40 minutos, hasta que el pollo esté tierno. Ahora añadimos el calabacín, dejamos cocer unos 5 minutos, y ponemos el resto de leche de coco, la albahaca, el pimiento y la cebolla. Tapamos y dejamos reposar unos minutos.



Lo vamos a acompañar con arroz blanco. Pica, os lo advierto, pero es una delicia, llena de sabores, aromas y texturas, de un frescor maravilloso. En casa, pese a que no son muy de picante, lo disfrutaron un montón. Así que nada, besos a todas, a todos, a….., besos.


viernes, 24 de marzo de 2017

HARISSA, SALSA


Hace un par de semanas, estaba pensando que tenía pocas salsa propiamente dichas en mi blog, así que mientras escuchaba música en el salón,  recordé que a Carmen le gusta mucho la Harissa y todos los picantes en general, así que decidí empezar a bucear por internet y ver como se hacía.

Vi muchas recetas, con vinagre, con pan frito, concentrados de tomate, etc…… Yo adoro Marruecos, he viajado por trabajo innumerables veces, me he mezclado con sus gentes, he comido en tascas inmundas donde a un occidental no se le ocurre entrar en medio de la montaña, con mi Fernandito, y con mi Calvo. Esas recetas, no me recordaban a mí al Marruecos que yo conocía, ni a sus aromas, ni sus sabores, ni sus olores, ni colores, que son al fin y al cabo nuestros recuerdos. Seguí mirando y encontré un par de ellas o tres que si me transportaron a esas tierras, a tener otra vez esas sensaciones en mi cabeza. Así que después de darles vueltas, di con mi versión de la Harissa.

Esta salsa es de origen Magrebí, muy típica en Marruecos, Túnez, el Líbano. A base de pimientos, chiles, y una especia que me costó encontrarla y tuve que pedirla en una tienda online, que es la Alcaravea. Tiene un aroma que se asemeja a los granos de anís, pero si estos fueran salados. Deliciosa. Supongo que en barrios donde vivan Marroquís y tengan tiendas de este origen, será más fácil encontrarlas, pero en Sevilla, ir a la Macarena desde Camas y aparcar, que es la única manera factible de ir, es casi un infierno, así que opté por comprarla por internet. Bueno, ya está bien, al grano.



- 5 pimientos cristal secos en remojo con agua templada. Un par de horas. Yo preferí no triturar la piel y saqué la pulpa con una cucharilla.
- 1 pimiento rojo asado, que no sea muy grande. Se asan como siempre, 7 u 8 minutos por cada lado en una plancha de hierro gruesa. También se pueden hacer al horno. Allá la conciencia de cada uno. Yo adoro que mi casa huela a pimientos asados.
- 1 cucharadita de cilantro molido
- 1 ½ cucharadita de alcaravea
- 1 cucharada de pimentón dulce
- 1 ½ cayena, pero si os gusta potente, potente, dos o tres. Cayenas grandes, no las enanitas del mercadona
- 2 dientes de ajo
- 1 chile verde
- 1 cucharada de cominos
- Zumo de un limón, también depende del tamaño de limón
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva virgen extra, al gusto, hasta que emulsione.


Quitamos la pulpa de los pimientos cristal con una cucharilla, y lo ponemos en un vaso de batidora. El pimiento asado, una vez asado lo ponemos en un cuenco y lo tapamos con un trapo durante ½ hora para poderlos pelar bien. Lo pelamos, eliminamos las pepitas y al vaso.


Añadimos las especias, los ajos, y el limón. Para empezar a triturar, podemos añadir una cucharada del agua de haber remojado los pimientos secos. Trituramos y vamos añadiendo el aceite en un hilillo. Probamos, con un trozo de pan o un pico y con un vaso de Vino Tinto al lado para enjuagarnos la boca y que no se nos alicate con el sabor tan potente de la salsa. Cuando veamos que está a nuestro gusto, dejamos de rectificar de sal, pimienta, limón, ajos, etc, porque el sabor de estos depende de lo frescos, secos, variedad etc. Así que siempre es todo muy orientativo.

No se, creo que ha quedado bonita la  receta. Metí la salsa en tarritos y los puse cerrados en un perol con agua caliente, que los cubriera. 20 minutos hirviendo. Los saqué y los coloqué boca abajo y nada, tengo Harissa para consumir y poder regalar a la gente especial. Señoras y señores, besos, a todas, a todos, a….., besos, o si prefieren como decía mi queridísimo Rosendo Mercado, “salud y buenos alimentos”


martes, 21 de marzo de 2017

MAGDALENAS DE VAINILLA Y ACEITE DE OLIVA


Bueno, llegamos al mundo de las magdalenas. Pasa como con el gazpacho, hay tantas como abuelas y madres hay en el mundo. Pues nada, ahí va esta receta un poquito diferente. He de reconocer que esa tarde merendamos en casa estupendamente y los niños me querían más de lo corriente. Suele pasar cada vez que hago estas cosas. Tendré que hacer dulces más a menudo


350 g. de harina de repostería, tamizada
250 ml de leche
200 ml de aceite de oliva
3 huevos
Una pizca de sal
Ralladura de naranja
½ taponcito de agua de azahar
1 sobre de levadura
150 ml de azúcar
3 gotas de esencia de vainilla


Por una parte ponemos el horno a calentar a 180-200ºC por arriba y por abajo. Mientras separamos las yemas de las claras. Las yemas las batimos con el azúcar, la ralladura, el agua de azahar y la vainilla. Y por otro lado levantamos las claras con un poquito de sal


Una vez las dos mezclas listas, las unimos y añadimos el aceite de oliva y la leche. Incorporamos todo bien y finalmente, la harina y la levadura, mezcladas y tamizadas para evitar grumos y aumentar el contenido en aire.



Integrados todos los ingredientes, rellenamos las cápsulas con masa en unos ¾ de su capacidad y rociamos con azúcar por encima. Metemos en el horno y en unos 16-18 minutos las tenemos listas. Dejamos reposar  unos 15 minutos y tenemos unas magdalenas impresionantes. Un besos a todas, a todos y a ….., besos




sábado, 18 de marzo de 2017

PAN DE MANZANA CON QUESO VIEJO PALENTINO


Hace unas semanas, vi un programa en el que hacían un pan de manzana, pero la verdad, no me quedé con las proporciones, además era un pan salado y este no era la idea que tenía en mi cabezota. Pensando, hace unos días, se me ocurrió poner en marcha esta receta y pensé hacerla como pan dulce. Quedé muy satisfecho de la textura, sabor, apariencia, …, pero al ver la foto, pensé que le faltaba algo para que la receta fuera redonda. Recordé que días atrás, me había reunido con mis amig@s de Cádiz, y mi amigo Pedro me llevó a la Plaza de Abastos a probar y comprar unos quesos Palentinos. Se me encendió una bombilla y vi que era el detalle que le faltaba a la receta y la verdad, es que no erré  lo más mínimo. Era el complemento perfecto a este pan delicioso. Así que nada, a hacer este pan fantástico y decir, gracias Hermano y un beso.


250 g. de harina de fuerza
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de mantequilla
½ cucharada de sal
4 cucharadas de azúcar
15 g. de levadura prensada
1 cucharadita de ralladura de naranja
150 ml de agua. Esta cantidad depende mucho de la harina que usemos, pero como orientación es perfecta.
2 manzanas pequeñas, peladas y cortadas a trozos grandes. Da igual el tipo de manzana, usad la de temporada y más os guste. 

Mezclamos la harina con la sal, el aceite, la mantequilla, la levadura, el azúcar, la ralladura y la sal. Vamos añadiendo poco a poco el agua tibia. Y seguimos mezclando. Cuando veamos que podemos amasar la mezcla, la ponemos en la encimera, la tabla o donde más te guste realizar esta operación y empezamos a darle fuerte, como unos 10 minutos. Obtendremos una masa firme pero suave. Dejaremos fermentar, hasta duplicar el volumen. Podemos colocarlo en el horno a 40ºC y tapado y nos tardará una hora aproximadamente. Recordad que los ácidos y el alcohol retardan el proceso de fermentación en nuestras queridas bacterias.


Una vez tengamos la masa al doble de su volumen inicial, mezclamos con las manzanas, que queden integradas en el interior de la masa y ponemos en moldes pequeños. A mí me dio para dos moldes. Dejamos fermentar nuevamente y que duplique el volumen. Los moldes los untaremos con mantequilla y espolvorearemos con harina antes de colocar la masa dentro.



Ponemos el horno a unos 180ºC y metemos los moldes con masa y rociamos la superficie de los mismos con agua abundante. Unos 30-35 minutos. Sacamos del horno y dejamos que enfríen antes de desmoldar.


Lo que queda es decidir que ese día lo vas a comer de postre. Cortarás unas rodajas gruesas del pan, y colocarás encima un queso viejo, picante, del que se te desmorona al morderlo. En mi caso el palentino. Ufff, postre tremendo, tremendo, tremendo.