domingo, 31 de marzo de 2019

CALAMARES FRITOS CON CREMA DE AGUACATE



Esta receta es de lo más sencilla. La combinación se la vi preparar al cocinero Británico Jame Oliver, un zumbao delicioso. Me encanta la sencillez y lo hiperactivo que es este tío. Claro está, siendo de Cádiz y adorando el pescao frito, pues alguna modificación tiene, en cuanto a concepto y técnica. Por lo demás la receta es perfecta.


Para 4 comensales:

1 kg de calamares. Pueden ser congelados, y preferentemente que no sean excesivamente grandes. Podemos hacerlo con puntillitas o con calamares, un poco mayor que el chipirón. Los cortamos en trozos generosos y rompemos los ojos y las bolsas de tinta si aún las tienen, para que no salten
4 aguacates pequeños o tres medianos. Lo importante es que estén cremosos
Un par de limas
Aceite de oliva virgen extra
Sal, pimienta y tabasco o salsa de chile al gusto, para los aguacates
Harina de freír pescado. Es la azul que lleva un pescado en el paquete. Inconfundible
Aceite de oliva abundante. Esto significa que puedan nadar los trozos en él, nada de ½ dedo de aceite. Si quieres una buena fritura hemos de ser generosos, si no, pues lo haces a la plancha. Freír es freír.


Empezamos por el aguacate. Lo sacamos como te hayan enseñado de la piel y retiramos el hueso. Machacamos con un tenedor y añadimos un poco de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, zumo de lima y la salsa de chile picante. Todo al gusto. Es tu plato, no el mío. Reservamos

Preparamos nuestros calamares, como hemos dicho, antes. No quitamos la piel, solo el interior y los de los ojos y bolsas de tinta. Si quitamos la piel, después de la fritura, el calamar queda triste y sin color. Aburrido en resumen. Enjuagamos, salamos y muy húmedos, para que la harina quede pegada en la piel, lo pasamos por harina de freír. Movemos y movemos con nuestras manitas y dejamos reposar un par de minutos tapados de esta, para que mantengan una textura crujiente tras la fritura.

Una sartén profunda con aceite de oliva abundante a fuego medio/fuerte, caliente y sin humear, muy importante esto último. Escurrimos de harina y los palmeamos para que se elimine el sobrante de harina. Echamos en la sartén, en cantidad suficiente para no bajar en exceso la temperatura del aceite, pero lo suficiente, para que esta no se incremente salvajemente y se nos tueste en vez de freír. Por desgracia esto lo da la experiencia. Así  que,  a hacerlo hasta que os salga bien a los legos en la materia.

Movemos pasados un par de minutos y dejamos que doren. Cuando veamos que tienen un color precioso, los retiramos con espumadera y los ponemos en papel de cocina.
Montamos el plato. Una buena porción de crema de aguacate, y junto a esta los calamares fritos y un trozo de lima al lado para el que quiera. Y por supuesto, a comer con nuestros deditos, que para es para lo que nos los dio la evolución, no para escribir rápido WhatsApp ni Twitter. Tomamos calamar y un poco de crema de aguacate. Delicia pura

Hace tiempo que no escribía como hoy, disfrutando. Desde hace un año, me aburría hasta leer mis propias recetas. Serán mis neuronas que vuelven a funcionar y a hacer buenas sinapsis, o el efecto de una copa de Alfonso, Oloroso de Jerez. O las dos cosas. Espero que sean las dos cosas. Muy, muy fácil y muy, muy rico, No puedo decir más que: seáis muy felices o al menos intentadlo, Nadie tiene obligación de nada, creo. Un beso enorme  


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